La historia de José Ignacio Hernández comenzó a escribirse mucho antes que la suya propia. En 1946, su padre, Jesús Hernández Guzmán, con apenas 17 años, abrió una pequeña tienda de quince metros cuadrados en Icod de los Vinos. Era un negocio pequeño, pero detrás había un sueño enorme: salir adelante, construir algo propio y hacerlo sin alejarse nunca de su tierra.
José Ignacio heredó ese espíritu y, junto a su hermano Juan Jesús, supo llevarlo mucho más lejos. Hoy, aquel sueño familiar se ha convertido en uno de los grandes grupos de distribución de Canarias, Jesuman, con casi un centenar de establecimientos en las islas.
Pero quizá su verdadera dimensión no esté en los números, sino en las personas: en los miles de empleos creados y en tantas familias que han encontrado aquí una oportunidad para construir su propio futuro.
Su compromiso, sin embargo, nunca termina en los negocios. Está también junto a quienes más lo necesitan, especialmente la infancia, y en la defensa de nuestras tradiciones y nuestra cultura, a través de la Fundación Jesús Hernández Guzmán, que lleva el nombre de su padre.
Ochenta años después la voluntad de crecer sigue permaneciendo intacta, pero sin olvidar de dónde se viene.

