Premio Manuel Iglesias 2025: Miguel Navarro

Miguel Navarro, chef del restaurante Es Fum, con una estrella Michelin, ubicado en el hotel St Regis Mardavall (Palma de Mallorca) es el paradigma del cocinero que desde los 16 años entró a trabajar en un restaurante porque tenía fama de ser “una buena pieza”, que se decía antes, y desde entonces hasta ahora que cuenta con 45 años no ha salido de los fogones. Navarro, nacido en San Sebastián de La Gomera, carga con un amplio currículo que le ha llevado a ser distinguido con el galardón Manuel Iglesias en los 40 Premios Nacionales de Gastronomía DIARIO DE AVISOS.

Navarro comenzó a hacer sus pinitos en la restauración con la prematura edad de 16 años como castigo paterno por ser “un lamparita” o “buena pieza” que se decía antaño y con el cometido de limpiar platos en el restaurante, ya desaparecido, Marqués de Oristano, en la capital de la Isla Colombina. Luego comenzó sus estudios en el IES Virgen de la Candelaria de Santa Cruz, hizo prácticas en el restaurante El Drago, de Carlos Gamonal; en el hotel Mencey, y cursó estudios en la Universidad de La Laguna.

Más tarde marchó para Lasarte y M.B, ambos de Martín Berasategui. También ha realizado prácticas en Piazza Duomo, de tres estrellas Michelin, en Italia; Azurmendi o El Celler de Can Roca.

Antes de Es Fum, trabajó como segundo jefe de cocina de Paolo Casagrande, en el restaurante Lasarte, también de Berasategui, galardonado en 2016 con tres estrellas Michelin en Barcelona.

Las ganas de Navarro de trabajar en una isla no coincidieron con las ofertas de empleo, pero las encontró en Mallorca, tierra natal de su abuela, donde desde 2017 es el chef ejecutivo de cocina del restaurante Es Fum, que le ha llevado a ostentar una estrella Michelin y un sol de la Guía Repsol.

Navarro recuerda que durante su periodo de castigo tuvo un jefe que le hizo replantearse su vida. Le comentó que trabajando en cocina “vas a tener un trabajo, pero también vas a tener una profesión”. “Esta reflexión me cambió el chip y decidí centrarme y dejarme de tonterías. Empecé a los 16 años y me hago jefe de cocina a los 38. No tenía prisa, lo que quería era formarme” es el mensaje que lanza a los jóvenes que aspiran a ser cocineros. Y la formación, el aprendizaje continuo, siempre ha estado presente en este chef que cocina siempre con la mirada puesta en el mundo desde sus raíces insulares.

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