
Los enólogos Loreto Pancorbo, natural de La Rioja, y Gabriel Morales, de Tenerife, han creado la bodega Tierra Fundida en la isla para apostar por “vinos con personalidad que sean divertidos, fáciles de beber, frescos y que sean también el reflejo del sitio donde vivimos”. Y lo han conseguido al montar una pequeña bodega en su casa, en medio del campo, donde toda la familia, incluidos sus tres hijos pequeños, participa en la elaboración.
Este intenso trabajo los ha llevado a ser nominados con el premio Vino Revelación Guía Peñín 2021, que “ha reconocido la singularidad especial de estos vinos que se han convertido por derecho propio en un valor por su búsqueda de elaboraciones diferentes y locales en un mundo tendente a la uniformidad y a la globalidad” y atendiendo a criterios de sostenibilidad.
El jurado de los 40 Premios Nacionales de Gastronomía DIARIO DE AVISOS se suma al trabajo de esta pareja experimentada en el mundo de la enología y la viticultura que elabora unas 10.000 botellas, alrededor de 8.000 litros en las zonas de Tacoronte (listán negro, negramoll y castellana) y en Los Realejos (verdello).
La pareja Loreto y Gabriel mantiene la bodega en su casa de La Laguna donde sus hijos, de 12, 11 y 9 años, participan, cuando sus estudios se lo permiten, en las tareas de pisoteo de la uva, que “les gusta muchísimo” y en la de la poda en el viñedo, “que les convence menos por la dureza del trabajo”.
El trabajo en esta bodega es completamente artesanal ya que no cuentan con grandes maquinarias, algunas indispensables para muchos bodegueros como es la despalilladora, bombas, etcétera, ya que ni siquiera disponen de corriente trifásica en la casa.
Por si fuera poco el trabajo en la bodega, los animales que pululan por su casa, y los hijos, Loreto también se ha empeñado en prepararse para el título de Master of Wine, que es un reconocimiento internacional que se otorga a personas con un conocimiento profundo y especializado en todos los aspectos de la industria del vino, desde la viticultura hasta el comercio, pasando por la elaboración y la cata. Hasta ahora solamente hay una española entre las casi 400 personas que han obtenido este título.
Actualmente el 50% de la producción la venden en Canarias y el resto en mercados como Estados Unidos, Alemania, Polonia, Japón, Dinamarca o Suecia. Pero consideran que lo importante es venderlo en las islas y apostar por el mercado local.

