Hablar del restaurante La Posada, sito en la calle Méndez Núñez, número 61 de Santa Cruz, es referirse a una casa de comidas que se ha convertido en un referente en la capital tinerfeña y en el que el relevo generacional de los comensales se ha convertido en una constante. Isabel Rodríguez Calvín, chef y propietaria del restaurante desde hace 3 décadas, que se dice pronto, nació en Taramundi (Asturias), a dos kilómetros de Galicia, y llegó a Tenerife en el año 1992 de la mano de su hermano y abrió este establecimiento especializado en la cocina de su tierra natal.

Desde entonces Isabel Rodríguez ha estado siempre al frente de los fogones de esta casa de comidas, un expresión que se debería recuperar en el sector, al menos no recuerdo ni un día que fuera a comer que no estuviera trajinando en estas cocinas.

El jurado de los XXXVII Premios de Gastronomía de DIARIO DE AVISOS ha decidido otorgarle a La Posada el reconocimiento a mejor restaurante tradicional como homenaje a esas cocinas de las abuelas que tan bien elabora Isabel Rodríguez. El público, siempre fiel, disfruta con una carta sencilla pero bien elaborada con el mejor género del mercado. Son recomendables, la fabada, las fabes con almejas, la tortilla de papas, tartar de atún, los fritos de rape y merluza, el bacalao, el atún, el buen jamón, o las carnes premium. Además, el local cuenta con una cava acristalada con unas 800 referencias vinícolas regionales, nacionales y extranjeras.

El éxito de La Posada está basado primero en la compra del mejor género y ya luego en las cocinas con unas elaboraciones que priman los sabores, texturas y aromas del producto sin enmascararlos. Aquí todo es cocina de producto, con recetas que también se han ido actualizando.

Isabel Rodríguez, que ha sabido rodearse de un buen equipo en la cocina y en la sala, ha sido una luchadora en un mundo complicado como es la restauración, virtud que le inculcó su madre que sacó adelante a la familia con un negocio tras morir su marido. Este marcado tesón, las ganas de mejorar y el convencimiento de que el comensal es lo más importante y viene a disfrutar y a reunirse en familia o con amigos, han convertido a La Posada en un restaurante que por muchas veces que lo visites no sales defraudado jamás.